Diez & Romeo Abogados reflexiona sobre las últimas conclusiones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que vuelven a señalar a España por no haber puesto freno al abuso de la contratación temporal en el empleo público. Más allá de una resolución judicial, se trata de un toque de atención a todo un sistema.
Cuando Europa habla, no aconseja: exige
En el asunto C-418/24, “Obadal”, el Abogado General Rimvydas Norkus no se limita a interpretar el Derecho. Lo redefine. Su dictamen recuerda que el abuso reiterado de la temporalidad en España no se corrige con promesas de estabilidad futura, sino con medidas efectivas de sanción.
“Cuando el abuso no se repara, el Derecho se convierte en retórica.”
Europa no dicta sentencias para comentar los defectos del sistema español. Las dicta para poner límites. Y esta vez, el límite es claro: o se sanciona el abuso con consecuencias reales, o la fijeza deja de ser una opción para convertirse en una obligación.
De la excepción a la norma: la fijeza como sanción legítima
El TJUE ya no habla de fijeza como premio ni como privilegio. La plantea como reacción legítima ante la inacción del Estado. En otras palabras: si España no legisla medidas eficaces para disuadir el abuso, la conversión en fijo es el único camino que garantiza la efectividad del Derecho europeo.
Desde Diez & Romeo Abogados lo hemos sostenido desde hace años: el abuso de la temporalidad no es una anomalía laboral, es un déficit estructural del sistema administrativo. Europa no pide comprensión, pide corrección.
Un cambio de paradigma en la Administración
Este nuevo pronunciamiento del TJUE supone más que un recordatorio jurídico. Es un cambio de paradigma. Implica que cada Administración Pública deberá asumir responsabilidades concretas ante los trabajadores abusados, ya sea mediante indemnización proporcional o fijeza directa.
El tiempo de los procedimientos sin consecuencias ha terminado. Y con ello, comienza una nueva etapa de exigencia y responsabilidad institucional.
Una advertencia que España no puede ignorar
El TJUE no actúa en el vacío. Sus decisiones tienen fuerza transformadora, incluso antes de ser sentencia. Ignorar el dictamen “Obadal” sería condenar al sistema español a un nuevo incumplimiento del Derecho de la Unión y abrir la puerta a futuras sanciones europeas.
En Diez & Romeo Abogados seguimos defendiendo que cada abuso debe tener una reparación, y que cada interino merece justicia, no paciencia. Porque Europa no dicta sentencias: dicta límites.
“Donde otros alegan, nosotros cambiamos la norma.”
— Diez & Romeo Abogados








