Diez & Romeo Abogados analiza el dictamen Obadal (C-418/24), presentado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), que se ha convertido en el punto de inflexión para el tratamiento del abuso de la temporalidad en el empleo público. Su mensaje es claro: cuando el sistema falla en sancionar, el Derecho europeo impone su reparación.
El caso Obadal: una historia que empezó en silencio
El caso tiene origen en Eslovaquia, pero su eco resuena en toda Europa. Un empleado público sometido a contratos temporales encadenados recurrió ante la justicia por abuso de temporalidad. Su denuncia acabó en Luxemburgo, y con ella, la pregunta esencial: ¿cómo debe actuar un Estado cuando perpetúa un abuso estructural?
En sus conclusiones, el Abogado General Rimvydas Norkus recuerda que el abuso de contratos sucesivos no se corrige con buenas intenciones ni reformas parciales. Requiere medidas reales, sancionadoras y reparadoras. En sus propias palabras: “La conversión en fijo puede constituir una medida legítima cuando no existan mecanismos efectivos para sancionar el abuso.”
El espejo europeo frente a la temporalidad española
España lleva más de una década intentando justificar la excepcionalidad de su temporalidad. Pero el dictamen Obadal evidencia que lo que aquí se ha normalizado, en Europa se considera un incumplimiento sistemático del Derecho de la Unión.
El Abogado General no impone la fijeza automática, pero sí establece un principio crucial: si no existen sanciones reales ni compensaciones suficientes, la fijeza debe ser la consecuencia natural. De lo contrario, la Directiva 1999/70/CE se vacía de contenido.
El TJUE no legisla, corrige
Este dictamen es mucho más que una interpretación jurídica. Es una advertencia política. El TJUE no dicta cómo debe legislar España, pero sí define los límites de lo que Europa tolera. Y lo que ya no tolera es un modelo basado en interinidad perpetua y sanciones simbólicas.
De esta manera, el caso Obadal podría servir de base para que los tribunales españoles adopten un criterio uniforme: cuando el abuso sea evidente y la sanción insuficiente, la fijeza o la reparación económica plena son obligatorias.
Por qué este dictamen importa más de lo que parece
Porque pone nombre y forma a algo que durante años ha sido invisibilizado: el abuso estructural como política de empleo público. Desde Diez & Romeo Abogados, consideramos que este dictamen no sólo abre un nuevo escenario jurídico, sino que exige una revisión ética de la actuación administrativa.
Europa no castiga la temporalidad. Castiga la impunidad del abuso.
Un punto de no retorno
El dictamen Obadal será la antesala de una nueva sentencia del TJUE que, previsiblemente, reforzará este mismo argumento. Y si España no lo asume de forma proactiva, será Europa quien lo imponga. Porque el Derecho europeo no negocia con los derechos fundamentales.
Diez & Romeo Abogados seguirá informando y defendiendo a los afectados por abuso de temporalidad, impulsando que la fijeza y la reparación dejen de ser una aspiración y se conviertan en justicia efectiva.




